Imagínese esta situación: está en la tienda con su hijo pequeño, comprando bolsas de puré de manzana y papel higiénico y su dulce angelito lo muerde sin previo aviso (suena la música de la película Tiburón). Se sorprende, quizá se enfada y, luego, le entra el pánico de que su hijo se esté encaminando hacia una vida problemática.
Antes de inscribirlo en un programa de formación para niños pequeños, respire hondo y recuerde que morder y pegar son comportamientos comunes en los niños pequeños. Su hijo está probando límites y estrategias para llamar la atención, lo cual es completamente normal.
¿Por qué pegan o muerden los niños?
Golpear o morder no significa necesariamente nada. Como adultos, queremos asignarle un significado a todo comportamiento, pero es más útil enfocarnos en lo que los niños intentan comunicar con sus acciones y qué propósito cumplen. Con los niños (y los adultos), las funciones principales de cualquier comportamiento son: obtener algo que se desea, evitar o escapar de algo que no se desea, llamar la atención de los demás o hacer algo simplemente porque se siente bien.
No crea estos mitos comunes sobre por qué los niños pegan o muerden:
- El comportamiento siempre es intencionado. Verdad: no lo es.
- El niño es rencoroso. Verdad: el niño no lo es.
- Cuando el niño crezca, lastimará a los demás. Verdad: no lo hará.
- Los comportamientos ocurren porque usted es un “padre malo” o porque su hijo es un “niño malo”. Verdad: usted no es un padre malo.
- Los niños con diferencias de desarrollo muerden por razones distintas a las de los demás niños. Verdad: no lo hacen.
Repita conmigo: los niños pequeños no son racionales. Los niños pequeños no son racionales. La mayor parte de su comportamiento consiste simplemente en interactuar con su mundo y ver qué ocurre. Trate de recordar esto la próxima vez que muerda, golpee o tenga una rabieta por la corteza del pan.
¿A qué edad pegan o muerden los niños?
Es muy típico que un niño de 2 o 3 años empiece a pegar o morder para expresar su frustración o para conseguir algo que quiere. Los niños pequeños tienen más control motriz que los bebés, pero aún no tienen mucho lenguaje para comunicar lo que necesitan o quieren. La frustración es normal y previsible. Eso no significa que no deba abordarse. Si su hijo tiene una diferencia de desarrollo, estos comportamientos pueden comenzar a una edad más tardía, acorde con su edad de desarrollo. También pueden persistir más allá de estas edades. Independientemente de la edad del niño, lo más importante es responder adecuadamente a su etapa de desarrollo y a la función del comportamiento.
¿Cómo debe responder?
Consejos sobre lo que no se debe hacer:
- No devuelva los golpes ni muerda a su hijo.
- Intente no perder la calma.
- No se le acerque de manera confrontativa.
- No recurra a las nalgadas.
- Trate de evitar dar una larga charla o sermón.
- No intente enseñarle conductas alternativas mientras está alterado; espere a que se calme. No puede aprender cuando está muy alterado.
- No le preste demasiada atención a este comportamiento. A los niños no les importa si la atención es positiva o negativa. La atención refuerza el comportamiento.
- Trate de evitar imponer una consecuencia demasiado grave y que no tenga relación con el comportamiento.
Estas cosas no ayudarán, y podrían empeorar la situación.
Qué hacer en su lugar
En el momento
- Haga una corrección verbal breve y clara, como: “no se pega” o “toca suavemente”.
- Proporcione una consecuencia inmediata, generalmente quitar su atención o un objeto deseado por un corto período de tiempo. Aléjese brevemente si fuera necesario.
- Modele su propia capacidad de tolerar la frustración manteniéndose tranquilo. Vaya a su “lugar feliz” mental, si puede.
- No se lo tome como algo personal. Si el niño pudiera utilizar otra forma más fácil y rápida de expresarse o conseguir lo que quiere, lo haría.
- Intente mantener el sentido del humor ante lo absurdo de la lógica de los niños pequeños. Recuérdese que “esto no durará para siempre”.
- Indíquele a su pareja o a otro cuidador cuando necesite un respiro y que ellos se hagan cargo.
- Si golpea o muerde a otro niño, separe a los niños y asegúrese de supervisarlos adecuadamente para evitar que vuelva a ocurrir.
En otros momentos más tranquilos
- Enseñe comportamientos alternativos apropiados que le ayuden a satisfacer sus necesidades.
- Ayúdele a aprender palabras y otras formas útiles de comunicarse (lengua de señas, imágenes, etc.).
- Elogie cualquier intento que haga por comunicar emociones difíciles.
- Practique el “contacto suave” en momentos distintos a cuando el niño está golpeando o mordiendo.
- Responda de manera positiva cuando busque su atención de formas apropiadas.
- Cree las condiciones para que tenga el mejor comportamiento: asegúrese de que el niño no esté demasiado hambriento, cansado ni sobre estimulado.
- Lean juntos libros sobre cómo manejar emociones difíciles.
- Practique el cuidado personal (sueño, ejercicio, etc.) para mantener un estado de ánimo saludable.
- Si el problema persiste, busque ayuda de maestros, pediatras y otras personas interesadas en el éxito de su hijo.
¿Debería hacer que los niños se disculpen por golpear o morder?
Depende
- Obligar a un niño pequeño de tan solo 2 años a disculparse realmente no le enseña nada. También puede reiniciar su ciclo de berrinches.
- Es más adecuado enseñarle a disculparse a un niño mayor que tiene la capacidad de comprender los sentimientos de los demás. Asumir la responsabilidad de nuestras acciones es una habilidad importante para aprender. Permita que el niño se calme antes de que se disculpe.
Recuerde
Por más que los padres deseemos encontrar una solución mágica para que los niños dejen de golpear o morder, probablemente eso no sucederá. Lo que podemos hacer, mientras tanto, es esforzarnos por mantener la calma, fomentar los comportamientos positivos y recordar que esta etapa (y las marcas de las mordidas) no durará para siempre. Superaremos esto. Creo en nosotros.
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